El cierre de una etapa
Cuando escuchamos la palabra varita, ¿Qué es lo primero que se nos viene a la cabeza? Y si decimos, ¿magia? O ¿hechizos? ¿Cicatriz ¿Castillo? ¿Hogwarts? Si. Estamos hablando del mismísimo e inigualable Harry Potter, el magnífico personaje creado por la gran escritora inglesa J.K Rowling que ha recaudado millones y se ha transformado en la autora mas reconocida de “best-sellers” a nivel mundial.
Harry Potter creció junto a nosotros. Los chicos de nuestra generación, crecieron a la par de Harry y de sus dos fieles amigos: Ron y Hermione. Con ellos, aprendimos a valorar la amistad, a valernos por nosotros mismos, a animarnos a más, a enfrentar situaciones dolorosas tanto como a superar obstáculos.
Gracias a este mundo mágico presentado por Rowling, pudimos motivar a nuestra imaginación, creando imágenes en nuestra cabeza, situaciones y paisajes. Porque leer ayuda y contribuye al desarrollo y la ejercitación de nuestra imaginación. No es lo mismo leer veinte hojas e intentar imaginar un paisaje a que te muestren todo eso en una pantalla, en una sola toma y segundo. No es lo mismo leer un libro que ver una película porque lo que un libro te puede describir en treinta páginas, el cine te lo presenta en una sola imagen, limitando nuestra imaginación a ese lugar y momento mientras que la literatura es más amplia, dejando a la libertad libre, valga la redundancia. No por esto, la literatura es superior o mejor que el cine, si no que son dos formas distintas de expresión, dos ramas distintas del arte.
El 14 de julio se estrenó la última parte de esta magnifica saga, cerrando esta gran historia de misterios, secretos, miedos y aventuras. Finalizamos junto a Harry una etapa de nuestras vidas, porque aunque no seas el “fan” número uno de este personaje ni de sus libros, si alguien pronuncia Potter, todos sabemos de quien estamos hablando, todos lo conocemos, todos lo respetamos.
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